La Hermandad hunde sus raíces en el siglo XVI, siendo una de las más antiguas de la localidad. A lo largo de los siglos, ha mantenido viva la devoción a la Santa Vera Cruz, al Santísimo Cristo de la Sangre y a María Santísima del Mayor Dolor Coronada, patrona de Aracena. Su historia está marcada por la fe, la solemnidad de sus cultos y el compromiso con el pueblo. Desde su fundación cada etapa ha sido testimonio de amor y entrega.