Nuestra Historia

Reseña Histórica

El culto a la Santa Vera Cruz en Aracena hunde sus raíces en el movimiento espiritual impulsado por la Orden Franciscana en toda Europa, caracterizado por la penitencia y la caridad. Bajo ese espíritu nació la Hermandad, que encontró en el Lignum Crucis su eje de devoción, congregando a los gremios de labradores y artesanos de la villa. Desde los primeros tiempos, estos colectivos hallaron en la cofradía un espacio común de fe y ayuda mutua, especialmente visible en la tradicional función y vísperas del mes de mayo, celebradas con solemnidad desde su fundación.

El primer testimonio documental de la corporación se remonta a 1583, recogido por el notario Sánchez Ortega con motivo de un jubileo extraordinario concedido por el papa Gregorio XIII. En su crónica se describe la procesión del 1 de mayo de aquel año, en la que participaron los hermanos disciplinantes de la Vera Cruz y de la Soledad, portando insignias, estandartes e imágenes, entre ellas el gran Cristo de la cofradía y la Virgen de la Soledad. Este hecho demuestra la relevancia alcanzada por la Hermandad en el siglo XVI.

El documento más antiguo conservado en su archivo data de 1604, en el que se recoge el nombramiento de Hermano Mayor y Diputados en la entonces denominada “yglesia de la villa vieja de esta villa donde está situada la cofradía de la Santa Vera Cruz”. Este registro confirma no solo la antigüedad de la institución, sino también su estrecha vinculación con el núcleo histórico de Aracena.

El siglo XVIII supuso la recuperación y consolidación de la Hermandad. En este contexto surgió la devoción a la Virgen del Mayor Dolor, atribuida al insigne imaginero sevillano José Montes de Oca, cuya imagen ya ocupaba el camarín de la iglesia al menos desde 1727.

La corporación recibió pronto importantes reconocimientos: en 1734 el arzobispo de Farsalia, fray Juan Manuel Moya de la Torre, le otorgó el título de Ilustre, ratificado después por el obispo de Barcelona, Gabino de Valladares, ambos nacidos en Aracena. En 1741, el papa Benedicto XIV concedió a la Hermandad la distinción de Pontificia, quedando bajo el amparo especial de la Santa Sede. Finalmente, en 1796, las Reglas de la Hermandad fueron aprobadas por el rey Carlos IV, documento que rigió su vida interna hasta la aprobación de las nuevas constituciones en 2006.

En el Panegírico de 1794 dedicado al arzobispo Moya de la Torre, la Hermandad aparece ya configurada bajo la advocación de la Santa Vera Cruz, Señor de la Columna y María Santísima del Mayor Dolor, consolidando su identidad devocional.

La historia de la devoción mariana en la Hermandad ha estado marcada por la pérdida y renovación de sus imágenes:

  • La primera, atribuida a Montes de Oca (1727), fue destruida en un incendio.

  • En 1813, fue sustituida por una talla de Juan de Astorga, muy venerada en Aracena, que desapareció durante los sucesos de 1936.

  • Tras ello, se encargó a Antonio Castillo Lastrucci una nueva imagen, bendecida en 1937. Esta dolorosa fue proclamada Patrona de Aracena en 1958, permaneciendo hasta 1960.

  • En 1961, el imaginero onubense Sebastián Santos Rojas realizó la actual imagen de la Virgen del Mayor Dolor, bendecida el 1 de enero de ese año, que es la que hoy recibe culto y preside la Hermandad.

En reconocimiento a su arraigo, en 1998 el Ayuntamiento de Aracena concedió a la Virgen del Mayor Dolor la Medalla de Oro de la Ciudad.

El culmen de siglos de devoción se alcanzó con la Coronación Canónica de la Virgen del Mayor Dolor. La solicitud oficial se presentó en 2007 y fue aprobada en 2008 por el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco. Durante el novenario de marzo de 2009 se anunció la fecha definitiva: el 11 de septiembre de 2010.

La preparación movilizó a todo el pueblo en un auténtico movimiento social y religioso: conferencias, exposiciones, pregones, traslados de la Virgen a los barrios y al cementerio, hermanamientos con hermandades vecinas, y la confección de una corona sufragada con oro donado por los fieles. El día de la Coronación, un solemne pontifical reunió a más de 3.500 personas en un acto que quedó grabado en la memoria colectiva como una de las mayores manifestaciones de fe vividas en Aracena.

La Hermandad de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor Coronada es hoy depositaria de más de cuatro siglos de vida ininterrumpida. Desde sus orígenes penitenciales en el siglo XVI, pasando por su consolidación en el XVIII y el esplendor alcanzado con la Coronación Canónica en 2010, ha sabido mantener viva la devoción en torno a la Cruz y a la Virgen.

Hoy, Aracena reconoce en su Madre y Patrona un testimonio de generaciones que han hallado en Ella consuelo, esperanza y fuerza espiritual, renovando en cada celebración el lazo indisoluble entre el pueblo y su Virgen del Mayor Dolor.

Fuente: Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva